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Un fin de semana por Roma: 3 días en la capital italiana
Un fin de semana por Roma: 3 días en la capital italiana
Pocas ciudades en el mundo concentran tanta historia como Roma. La capital italiana es uno de los lugares, si no el que más, turistas recibe en Europa. En cada edificio, cada calle o cada monumento vas a poder pararte, admirar la belleza y conocer su historia.
Aunque Roma es una ciudad que podría visitarse durante semanas, lo cierto es que también es perfecta para una escapada corta. Con una buena planificación es posible descubrir muchos de sus monumentos más famosos, pasear por sus barrios más conocidos y disfrutar de su increíble gastronomía en tan solo unos días.
Si estás organizando una escapada, este itinerario te ayudará a descubrir qué ver en Roma en 3 días, combinando algunos de los lugares imprescindibles de la ciudad con paseos tranquilos por sus calles históricas. Y para moverte cómodamente desde el aeropuerto, te recomendamos reservar un coche de alquiler con DoYouItaly, que te permitirá aprovechar al máximo cada momento sin depender del transporte público.
Nada más llegar al centro de Roma desde el aeropuerto, no hay mejor forma de empezar el día que como lo hacen los romanos: con un desayuno sencillo. Acércate a una cafetería y pide un clásico capuccino acompañado de un cornetto, el equivalente italiano del cruasán. Es la forma perfecta de cargar energía antes de comenzar tu primera jornada descubriendo la ciudad.
Con fuerzas renovadas, empieza tu ruta en uno de los monumentos más impresionantes del mundo: el Coliseo de Roma. Este anfiteatro, símbolo del Imperio romano, es una visita imprescindible para entender la grandeza histórica de la ciudad. Muy cerca puedes hacer una parada en la Domus Aurea, el palacio que mandó construir el emperador Nerón y al que puedes acceder comprando la entrada (recuerda hacerlo algunos días antes).
Desde aquí, continúa hacia el Monumento a Vittorio Emanuele II, en Piazza Venezia, uno de los puntos más reconocibles del centro de Roma. Siguiendo la ruta, llegarás al histórico Circo Máximo, donde antiguamente se celebraban las famosas carreras de cuadrigas.
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A continuación, sube hasta el Campidoglio, una de las siete colinas de Roma, desde donde tendrás unas vistas privilegiadas del entorno histórico. Bajando de nuevo, puedes adentrarte en una zona con menos turistas pero llena de encanto: el Pórtico de Octavia y el cercano Teatro de Marcelo, que recuerda en pequeño al Coliseo.
La siguiente parada es una de las más curiosas de la ciudad: la famosa Bocca della Verità, donde la tradición dice que quien miente pierde la mano al introducirla en su boca.
Desde aquí puedes volver a pasar por el Circo Máximo y continuar hacia uno de los rincones más especiales del día: el Giardino degli Aranci, un jardín tranquilo con una de las mejores vistas del atardecer de Roma.
Para terminar el día, cruza el río hacia el barrio de Trastevere y visita la Basílica de Santa María en Trastevere, una de las iglesias más bonitas de la ciudad. Es el lugar perfecto para cerrar la jornada y, si te apetece, quedarte a cenar en alguno de los restaurantes de la zona.
El segundo día en Roma comienza con una de las visitas más imprescindibles de todo el viaje: la Ciudad del Vaticano, el estado independiente más pequeño del mundo y uno de los grandes centros del arte y la historia.
Empieza temprano en la Basílica de San Pedro, una de las iglesias más impresionantes del planeta. Su interior es simplemente espectacular, tanto por sus dimensiones como por la riqueza artística. Aquí podrás ver una de las obras más famosas del mundo: La Piedad de Miguel Ángel, una escultura de mármol que destaca por su expresividad. También merece la pena detenerse ante el imponente baldaquino de Gian Lorenzo Bernini, situado justo bajo la cúpula.
Después, continúa la visita en los Museos Vaticanos, una parada obligatoria en cualquier itinerario de 3 días en Roma. Este complejo alberga una de las colecciones de arte más importantes del mundo, con miles de obras. Entre las piezas más destacadas se encuentran las esculturas clásicas del Laocoonte y sus hijos y el Apolo de Belvedere, dos ejemplos fundamentales del arte grecorromano. El recorrido termina en la impresionante Capilla Sixtina, donde podrás admirar los famosos frescos de Miguel Ángel, incluyendo el icónico “Juicio Final”.
Tras esta intensa mañana cultural, sal del Vaticano y camina hacia uno de los monumentos más emblemáticos de Roma: el Castillo de Sant'Angelo. Originalmente construido como mausoleo del emperador Adriano, hoy es una fortaleza con una de las mejores vistas panorámicas del río Tíber y del propio Vaticano. El paseo por el cercano puente, el Puente Sant'Angelo, adornado con esculturas de ángeles, es uno de los más bonitos de la ciudad.
La ruta continúa hacia el elegante Museo dell'Ara Pacis, donde se conserva el Altar de la Paz de Augusto, un monumento clave del arte romano que simboliza la prosperidad del Imperio.
Muy cerca se encuentra la animada Piazza del Popolo, una de las plazas más importantes de Roma, dominada por un obelisco egipcio y rodeada de iglesias y edificios históricos. Desde aquí puedes comenzar a subir hacia uno de los lugares más especiales para terminar el día.
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La última parada es Villa Borghese, el gran parque de Roma. Este espacio verde es perfecto para desconectar del ritmo de la ciudad y pasear entre jardines, fuentes y esculturas. Dentro del parque, no te puedes perder el Mirador del Pincio, uno de los mejores lugares para contemplar el atardecer en Roma.
Desde aquí tendrás unas vistas inolvidables sobre la Piazza del Popolo y los tejados de la ciudad, una forma perfecta de cerrar el segundo día de tu itinerario por Roma.
El último día en Roma es perfecto para descubrir el lado más elegante y monumental de la ciudad, recorriendo algunas de sus plazas más famosas y disfrutando del encanto de su centro histórico.
La jornada puede comenzar otra vez en la Piazza del Popolo, una de las grandes puertas de entrada a Roma. Esta amplia plaza, dominada por un obelisco egipcio, es un punto de partida ideal para comenzar el recorrido. Desde aquí puedes observar las iglesias gemelas que flanquean la entrada a Via del Corso, una de las arterias principales de la ciudad.
Desde Piazza del Popolo, dirígete hacia la elegante Plaza de España, uno de los lugares más icónicos de Roma. Su famosa escalinata, la Escalinata de la Plaza de España, donde se encuentra la iglesia de Trinità dei Monti, que ofrece una bonita perspectiva de la plaza.
El siguiente destino es la espectacular Fontana di Trevi, probablemente la fuente más famosa del mundo. No olvides seguir la tradición y lanzar una moneda al agua para asegurarte de volver algún día a Roma.
Continuando el paseo, llegarás a la histórica Plaza Colonna, donde se encuentra la columna de Marco Aurelio, un monumento que conmemora las victorias del emperador romano. Muy cerca se sitúa el Palazzo Montecitorio, sede del Parlamento italiano, un edificio de gran relevancia política e histórica.
La ruta continúa hacia uno de los lugares más fascinantes de Roma: el Panteón de Roma. Este antiguo templo romano, convertido en iglesia, es uno de los edificios mejor conservados de la antigüedad. Su enorme cúpula y el óculo central crean un efecto de luz único en el interior.
A pocos minutos a pie se encuentra la animada Piazza Navona, una de las plazas más bonitas de la ciudad. Aquí podrás admirar la espectacular Fuente de los Cuatro Ríos, obra de Gian Lorenzo Bernini y disfrutar del ambiente lleno de artistas callejeros y terrazas.
Para terminar el viaje, nada mejor que dirigirse a Campo de' Fiori, una de las plazas más animadas y auténticas de Roma. Durante el día alberga un mercado tradicional y al caer la tarde se llena de vida con bares y restaurantes. Es el lugar perfecto para despedirse de la ciudad con una cena italiana.
Para no perder ni un minuto de tu escapada a Roma, la opción más cómoda es reservar un coche de alquiler con DoYouItaly. De esta manera, podrás trasladarte rápidamente desde el aeropuerto al centro de la ciudad y, además, aprovechar el coche para explorar lugares más alejados. Roma está llena de restaurantes y rincones gastronómicos que merecen la pena descubrir y contar con un coche de alquiler te permitirá llegar a ellos sin complicaciones, disfrutando de la ciudad a tu propio ritmo.