3 días en Milán: la ruta con la que no te vas a perder nada
Pasar 3 días en Milán es suficiente para conocer la ciudad y algo más. Si eres el típico viajero al que le gusta aprovechar al máximo sus viajes, esta guía para conocer Milán de forma express, pero no perderse nada, es para ti. Además, de qué ver en Milán en 3 días, incluimos una recomendación especial cerca de Milán para visitar antes de finalizar tu viaje.
Para disfrutar de la capital lombarda con total libertad, muchos viajeros optan por el vehículo propio. Si es tu caso, te recomendamos echar un vistazo a esta guía sobre dónde aparcar gratis en Milán, para que el coche no sea un dolor de cabeza mientras recorres el centro.
En el primer día en Milán prepárate para caminar, lleva ropa cómoda y zapatos adecuados porque te vas a cansar un poco.
Un consejo: busca un vuelo que llegue temprano para que la ciudad sea tuya desde el minuto uno.
El Duomo es como se llama en italiano a la Catedral. Esta debe ser tu primera parada. Ubicada en una de las plazas más famosas de la capital lombarda, que curiosamente lleva el mismo nombre. Aunque su interior es impresionante, lo que de verdad merece la pena visitar son sus terrazas, donde caminar entre pináculos y gárgolas de mármol. Eso sí, un consejo: compra la entrada con antelación, ya que te puedes encontrar mucha cola y es la mejor forma de asegurarte el acceso.
Justo al salir del Duomo, te toparás con la Galleria Vittorio Emanuel II, conocida como el “Salón de Milán”. No es un centro comercial al uso, es una obra maestra del siglo XIX construida en hierro y cristal. Aquí encontrarás tiendas de alta costura, cafeterías y heladerías.
Pero ojo, hay algo que si eres supersticioso no te puedes saltar: busca en el suelo el mosaico del toro. La tradición cuenta que si quieres volver a Milán o simplemente tener un poco de suerte, deberás poner el talón derecho sobre los genitales del animal y dar tres vueltas completas sobre ti mismo sin soltar el pie.
Al salir de la Galleria por el lado opuesto al Duomo, te toparás con el Teatro alla Scala. A primera vista, su fachada puede parecer algo sobria o incluso discreta comparado con la Catedral, pero no te dejes engañar, dale una oportunidad y descubre su interior: oro, terciopelo rojo y una acústica increíble.
Además, también podrás entrar en su museo, donde no solo verás instrumentos antiguos, si tienes la buena suerte de que no haya ensayos podrás asomarte a uno de los palcos para contemplar el patio de butacas desde lo alto. Y si te gusta la ópera o quieres disfrutar de una experiencia diferente, a día de hoy también se pueden ver obras.
> Dónde aparcar gratis en Milán: guía completa
Siguiendo con el recorrido y a tan solo unos pasos de las tiendas, llegamos a la Piazza Mercanti. Un lugar que ofrece un contraste brutal: pasas de las avenidas modernas y las tiendas de lujo a un escenario medieval que te lleva directamente al siglo XIII.
Antiguamente, este era el centro administrativo y judicial de Milán y lo notarás por la elegancia de sus edificios como el Palazzo della Ragione. Pero lo más divertido de esta plaza es su 'secreto' acústico: si te acercas a las columnas y susurras algo hacia el pilar opuesto, la persona que esté allí te oirá perfectamente, como si estuvieras hablando por un teléfono invisible, algo parecido a lo que ocurre con las famosas columnas de Bolonia.
Si alguna vez te has preguntado dónde se fragua la fama de Milán como capital del estilo, es aquí, en el cruce de calles como Via Montenapoleone y Via della Spiga. Lo más importante que tienes que saber es que no hace falta que lleves la tarjeta echando humo para disfrutar de la zona, pasear por aquí es más que suficiente para conocer otra cara de la ciudad.
El barrio bohemio por excelencia de Milán. Aquí se encuentra la famosa Pinacoteca di Brera, uno de los museos más importantes del país, pero aunque no entres a ver los cuadros, asómate a su patio interior. Brera es el sitio perfecto para hacer una parada técnica y tomarte un café (o un Spritz, si el cuerpo te lo pide) en alguna de sus terracitas. Tiene ese aire de 'Dolce Vita' moderna que te hará querer quedarte a vivir allí mismo.
A solo unos minutos de la parte más turística, llegamos a San Maurizio al Monastero Maggiore, un lugar que suele pasar desapercibido para muchos viajeros, pero que te aseguro que es una joya absoluta. Por fuera parece una iglesia más, discreta y sin grandes alardes, pero en cuanto cruzas la puerta prepárate para quedarte con la boca abierta: es la 'Capilla Sixtina de Milán'.
Nada más salir de la zona de San Maurizio, te encontrarás con la silueta del Castello Sforzesco. Esta no es la típica fortaleza de cuento de hadas; es un castillo de ladrillo rojo, robusto que sirvió de residencia a los duques de Milán y que incluso contó con la mano del mismísimo Leonardo da Vinci en su decoración.
Y ahí es donde aparece el Parco Sempione, el lugar favorito de los milaneses para desconectar. Es un jardín inmenso de estilo inglés donde verás a la gente haciendo picnic o simplemente descansando las piernas después de tanta caminata. Si atraviesas el parque por el centro, llegarás al Arco della Pace, un arco del triunfo espectacular que marca el final de esta zona verde.
No hay mejor lugar para acabar con tu primer día visitando Milán que la Torre Branca, situada en un lateral del Parque Sempione. Olvídate de las típicas torres de piedra antiguas; esta es una estructura de tubos de acero de 108 metros de altura, diseñada por el arquitecto Giò Ponti en los años 30, que parece una especie de 'Torre Eiffel' a la milanesa pero con un toque mucho más industrial y moderno.
Desde allí arriba, las vistas de 360 grados son sencillamente espectaculares: tendrás a tus pies todo el diseño geométrico del parque, la imponente silueta del Castillo y, al fondo, el contraste de los rascacielos de la zona de CityLife.
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Después de un primer día conociendo lo más importante del centro, para el segundo hemos preparado una ruta por lo más artístico de la capital.
Empieza el día fuerte visitando una de las obras más famosas del mundo: La Última Cena de Leonardo da Vinci. Se encuentra en el refectorio de este convento dominico. Importantísimo: las entradas se agotan con meses de antelación, así que si no la tienes ya, intenta conseguirla cuanto antes.
A un corto paseo llegamos a una de las iglesias más antiguas y queridas por los milaneses. San Ambrosio es el patrón de la ciudad y su basílica es una joya del románico lombardo. Curiosidad : busca la 'Columna del Diablo' en la plaza, que tiene dos agujeros que, según la leyenda, fueron hechos por los cuernos de Satanás al chocar contra ella.
Este es uno de los pocos restos de la Milán romana que quedan en pie. Son 16 columnas de mármol que se han convertido en el punto de encuentro favorito de los jóvenes antes de salir de fiesta. Es el lugar perfecto para sentarse un momento, observar el ambiente y ver cómo la historia antigua se mezcla con el arte urbano y los grafitis de los alrededores.
Sigue caminando hasta llegar a los canales. Sí, ¡Milán tiene canales! El Naviglio Grande y el Naviglio Pavese. Es una zona con muchísimo encanto, llena de puentes de hierro. Es el lugar sagrado para cumplir con el rito del aperitivo Milanés : pides una bebida y tienes acceso a un buffet de comida. ¡Imprescindible ver el atardecer aquí!
Continúa con el paseo y da un salto al futuro para ver la Milán del siglo XXI en la plaza Gae Aulenti,un espectáculo de arquitectura moderna con sus fuentes y edificios altos. Aquí verás el famoso Bosco Verticale (Bosque Vertical), dos edificios cubiertos de árboles y plantas que son el símbolo de la sostenibilidad y el diseño actual de la ciudad.
Puede sonar raro recomendar un cementerio, pero créeme, este es un auténtico museo al aire libre. Es tan grande y tiene esculturas y panteones tan impresionantes que te olvidarás de dónde estás. Es el lugar donde descansan los personajes más ilustres de Italia y pasear por sus avenidas es como hacer un repaso por la historia del arte de los últimos dos siglos.
Para poner el cierre perfecto a tu viaje, no hay mejor plan que dedicar el último día a la bellísima Bérgamo, una ciudad dividida en dos alturas. Nuestra recomendación logística para aprovechar el tiempo al máximo es alquilar un coche con DoYouItaly, así podrás moverte con total libertad, llevar tus maletas contigo y, al terminar la visita, conducir directamente al aeropuerto (que está a un paso) para devolverlo antes de tu vuelo.
Una vez en Bérgamo, dirígete directamente a la Città Alta, el casco histórico medieval rodeado por las impresionantes murallas venecianas que son Patrimonio de la Humanidad. Puedes subir en el mítico funicular para aparecer en la Piazza Vecchia, el corazón de la ciudad, donde se encuentran el Palazzo della Ragione y la Torre del Campanone. No te pierdas la Basílica de Santa Maria Maggiore y la Capilla Colleoni, cuyas fachadas de mármol son de lo más bonito que verás en Italia. Antes de marcharte, piérdete por la Via Gombito para probar la polenta e osei (el dulce típico) o comer en una trattoria local. Es una ciudad con una ciudad mucho más tranquila que Milán y la parada ideal antes de decir 'arrivederci' a Italia.